martes, 31 de marzo de 2009

"The Boston Globe” publicó imagenes recientes del Congo

“The Boston Globe” publicó unas imágenes recientes de la República Democrática del Congo, donde el lente del fotógrafo de Reuters Finbarr O'Reilly capturó en 38 fotos el día a día de los congoleños: civiles huyendo aterrorizados por las tropas y la lucha por la sobrevivencia de niños y mujeres.


lunes, 9 de marzo de 2009

¿Un ejercito nuevo para la República Democrática del Congo?

Más allá de las operaciones militares conjuntas en la RDC, existe un "ejército africano" en gestación, o al menos eso se revela en un artículo de la versión digital “Le Potentiel” (un periódico digital)

Parte de la traducción francés- español es la siguiente:
"El proyecto existe desde hace muchos años y la idea está en marcha. ¿La prueba? Las operaciones militares conjuntas «Umoja Wetu» y «Coup de tonnerre», respectivamente, entre La República Democrática del Congo y Ruanda por una parte, y entre La RDC, Uganda y el sur de Sudán por otra, constituyen los ensayos de este proyecto militar. Ha llegado el momento de la evaluación para pasar a un estado concreto: La constitución de un «ejército africano».
El objetivo de dichas operaciones es restablecer la paz en la República Democrática del Congo e instaurar la seguridad en Ruanda y Uganda para estabilizar las instituciones de los países de la región de los Grandes Lagos y al mismo tiempo favorecer su desarrollo.
Pero estas operaciones militares parten de una constatación: el fracaso de las misiones de paz de la ONU en varios países. En Europa, por ejemplo, en la ex Yugoslavia, con las masacres de Bosnia Herzegovina. En África, la incapacidad de las tropas de la ONU para impedir el genocidio de Ruanda y detener la guerra civil en Angola. Y finalmente en Somalia, que continúa inmersa en una tragedia cotidiana. En cuanto a Asia, los dramas de Afganistán y Líbano están en la mente de todo el mundo".

De ahí las sugerencias de crear "centros militares" en algunas regiones del mundo para responder a las preocupaciones de la paz. Eso evitaría la colocación de cascos azules de la ONU en «condiciones hostiles» Es el caso de Europa, que dispone del KFOR en Kosovo. Y últimamente en Georgia y Osetia son las fuerzas europeas las que están desplegadas para separar a los beligerantes. Actualmente ya se ha aceptado dotar a África de un «ejército africano»
Apoyándose en su «estrategia de seguridad nacional» para hacer frente a cualquier amenaza contra Estados Unidos y el pueblo estadounidense, EEUU creó el Africom (Mando regional militar) para África. Una de las misiones confiadas precisamente a ese mando militar operacional desde 2007 es la de contribuir «a la formación de soldados de la paz» en esa perspectiva de poner en marcha un «ejército africano».

En ese marco, el Africom tiene por objeto "coordinar las relaciones militares entre Estados Unidos y los 53 países africanos miembros de la Unión Africana, así como la organización de la defensa y la seguridad africanas. En realidad, el Africom se encarga de estudiar las soluciones para «las guerras de larga duración", especialmente las de la República Democrática del Congo, Darfur, Somalia y próximamente la del Chad.

Esta idea no es nueva. Se ha visto favorecida por los numerosos fracasos de las misiones de paz de la ONU y su factura cada vez más elevada, tanto en hombres, los cascos azules, como en medios financieros, y finalmente por la reticencia de otros Estados miembros de la ONU a quienes no les salen las cuentas y se enfrentan a las protestas de sus poblaciones por involucrarse en «guerras estúpidas». El caso más reciente es el de la República Democrática del Congo.
Sin embargo, hay que reconocer que en el estado actual de las cosas, la cuestión de un «ejército africano» es compleja y delicada. Puede aparecer, incluso, como una «recolonización». Aunque, como señalé más arriba, la idea ya está en marcha. Pero no hay que esconder la cabeza debajo del ala, Estados Unidos ya lleva una cierta ventaja avanzada con el Africom y sus propuestas podrían prevalecer sobre las de los demás.

lunes, 16 de febrero de 2009

Congo: Transición 2008- 2009

Cerrando el año pasado, el 25 de diciembre, la ciudad de Faradje (una ciudad de 25.000 personas en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC)) sufrió un ataque atribuido al Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés). El alcance del ataque? el mercado y las casas quemadas y la población que quedaba viviendo con el miedo a futuros ataques. Según las autoridades locales, al menos 60 personas fueron asesinadas ese día y un número impreciso secuestradas.

En enero el líder rebelde Laurent Nkunda, fue capturado por las fuerzas rwandesas, pero su ejército sigue activo - y las tropas ugandesas son la búsqueda de los rebeldes ugandeses del Ejército de Resistencia del Señor, que se ha refugiado en el este de República Democrática del Congo.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo el jueves 5 de marzo que la violencia contra las mujeres es intolerable, y que los líderes de todos los países deben promover cambios de actitud entre los hombres, para prevenir las violaciones y maltratos.

Un año después de lanzar una campaña para poner fin a la violencia contra las mujeres, el secretario general de la ONU aprovechó la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres en el organismo mundial para reportar que a nivel mundial, una de cada cinco mujeres sigue sufriendo violaciones o intentos de abusos sexuales, y que en algunos países, hasta una de cada tres sufre golpes u otro tipo de agresiones.

El secretario general recordó a una joven a quien conoció en su viaje más reciente, y quien sufrió "abusos brutales y violentos de cuatro soldados armados" en el oriente del Congo, mientras huía de la violencia que destruyó su aldea. La joven está actualmente en el hospital Heal Africa en Goma, donde no sólo sufre sus lesiones físicas, sino del rechazo de la gente de su aldea y de su familia, "por un falso sentido del pudor", dijo.
El secretario general dijo que habló sobre esa joven y otras víctimas de violaciones y abusos al presidente del Congo, Joseph Kabila, al comandante de las fuerzas congolesas en el oriente, así como al gobernador y a las autoridades locales. "El impacto sobre las mujeres y niñas, sus familias, sus comunidades y sus sociedades en términos de vidas destruidas no puede siquiera calcularse", consideró.
La campaña de Ban continuará hasta el 2015, para coincidir con la fecha en la que se pretenden lograr las Metas de Desarrollo del Milenio, fijadas por la ONU, a fin de combatir la pobreza.

Sin emabrgo actualmente la situación no mejora, aun continúan los combates entre los distintos ejércitos rebeldes, las tribus, el ejército congoleño y las fuerzas de la ONU. El gobierno de la República Democrática del Congo ha pedido ayuda, invitando a los ejércitos de países vecinos del Sur del Sudán, Rwanda y Uganda a entrar en su territorio para perseguir y desmantelar pacificar al menos a dos grandes ejércitos rebeldes que operan al margen de la ley en la región fronteriza.

A todo esto se le suma unos de los problemas que a mi parecer son más trágicos: la falta de asistencia médica. En el hospital de la ciudad, sin el equipamiento adecuado (debido a saqueos de los soldados del LRA.) se hace difícil proporcionar asistencia y organizar la respuesta medica a las necesidades más urgentes de cientos de heridos, muchos de ellos sin nada en sus manos por la prisa de su huida.
Una vez mas, la realidad es que todo sigue igual, con más heridos, menos vidas y más temor...

lunes, 19 de enero de 2009

El Doctor Mukwege y su Hospital

Sin duda el conocido en común que tienen la mayoría de las mujeres que viven en la República Democrática del Congo es el doctor Denis Mukwege del Hospital Panzi.
El trabajo que lleva a cabo es admirable y su reconocimiento es a nivel internacional gracias al dedicado trabajo que ha llevado a cabo dirigiendo este hospital.

Su misión no es fácil. Consiste en salvar a las mujeres sobrevivientes de los actos más atroces de violencia sexual.

Mukwege tomó la decisión de ser médico, después de acompañar a su padre (que era un pastor protestante) a varias visitas pastorales a los enfermos. Decidió irse a Francia a estudiar ginecología y volvió a su país para ejercer su profesión en condiciones de trabajo inciertas y altamente peligrosas.

Aunque su trabajo en el Hospital de Panzi lleva años, fue hace poco que se le otorgó el galardón de "Africano del año 2008" (con una dotación de 20.000 dólares, que se utilizaron en la fundación de un nuevo centro de atención a personas violadas) y hace unas semanas recibió el premio "Olof Palme" (premio anual otorgado por un logro sobresaliente y consiste en un diploma y 75.000 dólares) por su contribución a la salud de tantas personas en conflictos olvidados.

El Hospital General de Panzi es pionero en el país en esta clase de casos y tiene un departamento especializado para atender y operar a las mujeres violadas, que a diario son más de diez. Esta situado a unos ocho kilómetros al sur de la ciudad de Bukavu, a las orillas del río Ruzizi y muchas de las víctimas llegan de comunidades totalmente aisladas.

Las mujeres que logran llegar al hospital Panzi son mujeres muy traumatizadas, porque más allá del inimaginable dolor físico, también llevan un dolor psicológico y muchas veces ni siquiera logran expresarse cuando llegan, hasta que poco a poco comienzan a relatar lo sucedido. Ellas esperan en la sala de preoperatorio adoloridas y asustadas por la cirugía a la que serán sometidas. La mayoría llegan con fístulas obstétricas debido a los objetos que los agresores introducen (una dolorosa lesión entre la vagina, el recto y la vejiga) que además las condena a la incontinencia y necesitan hasta cinco cirugías.
El doctor Mukwege explica: “Aquí en Congo no las violan porque los soldados están aburridos y no tengan nada que hacer o ver, sino porque es una forma de garantizar que las comunidades acepten el poder y la autoridad de ese grupo armado, se trata de utilizar la violación como arma de guerra”.

Estás mujeres han sido repudiadas y rechazadas después de ser violadas, incluso por su propia familia, sin embargo, las ganas de vivir y de creer en un futuro con sus hijos es tan grande que se les ve hablando entre ellas, dándose apoyo, tejiendo e incluso riendo... Al igual que el doctor Mukwege, son admirables!




domingo, 18 de enero de 2009

Cómo escogen los medios los conflictos que cubren

El mundo entero esta al tanto de la crisis que actualmente se vive en Gaza, gracias a que los medios de comunicación social internacionales nos mantienen actualizados al respecto, sabemos que los israelíes han masacrado a 400 personas en una semana, sobre las manifestaciones que se han llevado a cabo a nivel mundial y los comunicados para el cese al fuego, nos han bombardeado con imágenes de sangre y de los muertos por todos los medios posibles y estoy agradecida de que tengamos tantos periodistas allá arriesgando sus vidas para mantenernos informados y hacernos llegar tantas imagenes y videos, porque como habitamtes de este planeta tenemos derecho a saber todo lo que pasa a nivel mundial.
Lo que me cuesta entender es porque no se le da la misma cobertura a la guerra del Congo comparada con los conflictos en el Medio Oriente?
Cómo es que un conflicto que desde hace 10 años hasta el día de hoy a destruido las vidas de miles de personas, ha dejado como resultado cientos de niños huerfanos producto de violaciones y sigue causando tantas muertes diarias, recibe tan poca cobertura?
Cómo tantos reporteros, analistas y manifestantes dejan pasar inadvertidas las noticias de la guerra del Congo? Como por ejemplo las 60 muertes del pasado 25 de diciembre en Faradje (una ciudad en el noreste de la República Democrática del Congo).
Hace poco leí: "Si un muerto israelí vale varios muertos palestinos, ¿Cuántos cadáveres congoleses son necesarios por una mortaja gazana?" y esa pregunta fué la que me llevo a leer el artículo en Rue89 “De Gaza au Congo: des poids, une mesure” del periodista Hugues Serraf que ha generado controversia entre muchos lectores francófonos, congoleses y musulmanes.
Algunos de ellos coinciden con el sentimiento general de Serraf y otros lamentan la ignorancia con respecto al tema. Una lectora de Global Voice tradujo algunos comentarios (están en francés), los cuales les dejo a continuación:

RAFA dice:
La hipersensibilidad de la sociedad francesa en el conflicto israelí-palestino viene del hecho de la presencia de las dos comunidades en Francia, que vuelven a tocar acá lo que pasa por allá. De otro lado, pienso que Israel es un país «occidental» en el sentido en que Israel forma parte del «mundo libre» (dixit Livni), los franceses pueden identificarse con los israelíes, y el hecho que un país que se dice civilizado, una democracia como la nuestra, con gente que tiene el mismo estilo de vida que nosotros, el mismo tipo de sociedad, pueda conducirse de una manera tan bárbara, ciertamente choca las mentes de la gente. En comparación el conflicto en el congo tiene la forma del enésimo drama en un continente maldito, en el cual la gente no presta ya más atención a estos dramas pues son muy frecuentes.
DJÉ dice:
La mediatización de los horrores cometidos en Gaza tienen la tendencia a desviar la mirada de los medios (y por extensión del público en general) de lo que pasa todos los días en Kivu. Algunos periodistas poco escrupulosos se han aprovechado de usar, con fines de propaganda pro israelí, la débil cobertura mediática de la guerra al este del Congo.

Por su parte ALEX ENGWETE, quien lleva un blog (en ingles) sobre el conflicto en Kivu http://alexengwete.afrikblog.com/ responde enojado a Serraf, dice:
Había empezado a tejerme una afinidad con su indignación sobre el silencio alrededor de la catástrofe congolesa antes de descubrir en los tres últimos párrafos a dónde quería usted llegar. Hasta iba a compartir con usted lo que me había confiado en Nairobi un amigo mío que trabaja freelance para la BBC, ¡que la noble red de difusión y de repercusión de las noticias le había pedido que dejara de enviar despachos sobre el Congo si el número de muertos no sobrepasaba los 50! Eran negros y era el corazón de las tinieblas, después de todo, donde la norma es «¡el horror! ¡El horror!» — según Joseph Conrad… Pero me doy cuenta con desilusión que el Congo no es más que una baliza (pretexto sensacional) que tiende a la caída de su retorcida retórica! Si no sabe nada del Congo, ¡deje a sus muertos tranquilos!
Yo leí todo el artículo y aunque Serraf reconoce que no sabe gran cosa del Congo y ni del Ejército de Resistencia del Señor, aun así al menos el reconoce la falta de cobertura que existe en el Congo. Les recomiendo que lo lean o lo traduzcan con la herramienta de Google o Altavista de translator que les puede ayudar a leerlo completo y ustedes mismos saquen sus conclusiones.
Link: http://www.rue89.com/tribune-vaticinateur/2009/01/05/de-gaza-au-congo-des-poids-une-mesure

"El silencio ensordecedor de los medios occidentales acerca del horror en los conflictos africanos implica una enorme e inevitable cuestión ética".

jueves, 15 de enero de 2009

Remover Conciencias


Me he dado cuenta que cada vez que hablo de este tema, la gente no tiene conciencia de lo que realmente está sucediendo en la República Democrática del Congo. Después de un rato me dicen "Pero seguro hay alguna organización trabajando en eso" o "Es probable que eso pase en un pueblo donde no hay ningún tipo de autoridad". Ok, les informo que en Congo obviamente sí hay autoridades y también leyes, pero ni lo uno ni lo otro funciona a favor de estas victimas.

Las autoridades se hacen los desentendidos, quizás por evitar problemas con la milicia o porque no saben qué hacer con un problema de tal magnitud y con respecto a las leyes que protegen a la mujer, es bien sabido que si ellas denuncian al atacante, al día siguiente las matan a ella y a su familia.

Hubo un caso de una menor de edad que denunció al violador y tuvo "la suerte" de que las autoridades lo buscaron y apresaron, pero misteriosamente a los dos días el atacante “escapó” de la celda. En Congo los violadores gozan de impunidad y nadie los obliga a pagar por sus crímenes, las únicas que pagan un alto precio son las victimas.

El modus operandi casi siempre es el mismo: grupos de hombres armados irrumpen en una casa , piden dinero a la familia, roban todo lo que puedan llevarse, preguntan por el jefe del hogar y violan a las mujeres de la casa entre todos los atacantes, introduciendo en el cuerpo de las féminas objetos cortantes y tóxicos, con el fin de destruir sus órganos reproductores. Al esposo le piden que viole a sus hijas y como la mayoría se niega, lo matan frente a ellas. Luego hay dos finales muy probables: los violadores se van y cuando alguien de la comunidad se percata de lo sucedido, llevan a las víctimas al centro médico más cercano o si la victima queda consiente después de la agresión y es joven, la secuestran como esclava sexual y prenden fuego en las viviendas para que sus familiares mueran calcinados.
Desde el lado familiar, algo que también es muy común, es que los esposos que quedan vivos después de la tragedia abandonan a su mujer por vergüenza, pues dicen que es una deshonra de que su mujer fuese abusada sexualmente. Así que este es el panorama congoleño de cientos de mujeres solas, desfiguradas, mutiladas y con inimaginables problemas de salud, tratando de sobrevivir con sus hijos.

Un dato alarmante es saber lo común que puede ser en el Hospital de Panzi ver a una misma mujer acudir más de 3 veces por violación y dependiendo del maltrato, cada una puede necesitar más de 5 cirugías para la reconstrucción de sus órganos genitales y pasar años hospitalizadas.
Tampoco existe edad determinada para las victimas, pueden ser niñas desde bebes de 18 meses, hasta ancianas.

Estamos hablando de uno de los problemas sociales más GRAVES del mundo actual que se vive desde hace años en la República Democrática del Congo. La comunidad congoleña sabe que pasa, las autoridades congoleñas saben que pasa, las grandes organizaciones mundiales que luchan por los derechos humanos sabes que esto está sucediendo, los gobiernos de todos los países están al tanto, y sin embargo no se ha creado una campaña de peso mundial al respecto.

Por supuesto existen ONG's en esta lucha, como Médicos Sin Fronteras o V-DAY, fundada por Eve Ensler, la misma autora de la obra “Los Monólogos de la Vagina”, y aun así, es muy probable que te hayas enterado de la existencia de esta tragedia leyéndolo aquí.

Lo que quiero explicar es que esto no es un problema imaginario, es algo muy real que ha sucedido desde 1996, que se ha agravado con los años y que mientras yo escribo este artículo y ustedes lo leen, más de una mujer esta siendo violada en este momento. Se estima que en Congo al menos 40 mujeres son violadas a diario y hay que tomar conciencia sobre eso. UNICEF, la ONU y Human Rights Watch han emitido comunicados, pero ¿Por qué no se ha hecho nada contundente por atacar el problema? Quizás una de las razones sean los intereses económicos de por medio de las grandes potencias, no olvidemos que el este del Congo es riquísimo en todo tipo de minerales valiosos, como el oro o el coltan, y por ende reina también la esclavitud en las minas, el contrabando del preciado marfil de sus elefantes y muchas razones más que pueden acallar a grandes organizaciones y hasta gobiernos, pero sin duda, no existen ni una sóla razón que valga este femicidio! 

Te invito a que te des un tour por todo el blog y también puedes filtrar por la etiqueta "contexto" para ponerte al día con el tema: Artículo Contexto o etiquetas según tu interés: minería, infancia, testimonios de violaciones.
¡Gracias por leer!

lunes, 29 de diciembre de 2008

Mario Vargas Llosa en Congo

El País Semanal y "Médicos Sin Fronteras" iniciaron una serie de viajes a varios países, con los que pretenden mostrar la guerra que sacude el mundo en un reportaje llamado “Testigo del Horror”.

Ya se público el primer capítulo (de seis) una visita del reconocido escritor peruano Mario Vargas Llosa junto a algunos miembros de Médicos Sin Fronteras a la República Democrática del Congo y se titula "Viaje al corazón de las tinieblas" (el nombre sin duda inspirado en Joseph Conrad).

Como de costumbre les dejaré al final el link para que lo lean, pero mi opinión al respecto es la siguiente: nada novedoso, nada a fondo. Mario Vargas Llosa es sin duda uno de los más importantes novelistas y ensayistas de Latinoamérica, con una vocación y fidelidad de escritor envidiable y este artículo de "Viaje al corazón de las tinieblas" es sin duda bueno, habla un poco de todo, de el estilo de vida y cultura en el Congo, pero lo que quiero decir es que es como una introducción superficial del tema.

http://www.elpais.com/articulo/portada/Viaje/corazon/tinieblas/elpepusoceps/20090111elpepspor_8/Tes

viernes, 19 de diciembre de 2008

Testimonios de las victimas

Hernán Zin es un periodista, escritor y documentalista Argentino que desde hace 15 años se dedica a recorrer el mundo por los lugares más violentos del siglo XXI. Con visitas en más de cuarenta países de África, Asia y América Latina y un notable talento para escribir y describir zonas de guerra y tragedias, sus libros y reportajes se convierten en una excelente fuente de información. Actualmente lleva su blog “Viaje a la guerra” en el diario español 20 Minutos, donde nos muestra el horror de la guerra a través del testimonio de sus víctimas. http://blogs.20minutos.es/enguerra/category/congo/
De ahí saque cinco entrevistas, que tuvo la oportunidad de hacerle a mujeres victimas de agresiones sexuales en Congo.


Mungere Arhalimba (47 años)

Mungere es portadora de VIH a causa de una violación, actualmente vive junto a sus cuatro hijos en la barriada de Kadutu, situada en la periferia de Bukavu. Con los 100 o 200 francos congoleños que gana al día a duras penas logra alimentar a su familia. Esta es su historia: “Iba con mi hermana en un autobús cuando nos pararon unos militares. Toda mi vida había ganado dinero como comerciante. Compraba cosas en la ciudad y las vendía en mi pueblo, en la provincia de Uvira, así que viajaba mucho. Estábamos en una zona de mucha vegetación, cerca de la frontera con Burundi. Nos ordenaron que bajáramos y nos sacaron todo lo que teníamos. Uno de ellos miró a mi hermana, que es más joven que yo, y dijo "esa es muy guapa" y se la llevaron hacia la selva. Segundos después, también a mí. Eran ocho soldados hutus. A mí me violaron tres. Los dos primeros se pusieron encima de mí. Cuando terminaban me limpiaban con la ropa para el que venía después. El último me obligó a darme vuelta”. Pero el drama de Mungere no terminó allí. Al contrario, el brutal acto de aquellos hombres generó sucesivas olas de dolor, que cuatro años más tarde, aun se siguen extendiendo, se siguen perpetuando. Al regresar a lugar en el que aún se encontraba el pasaje del autobús, intentaron disimular. Pero por el aspecto que traían, resultaba evidente que los soldados las habían violado. Tras salir del hospital, su marido la abandonó. No podía tolerar la supuesta deshonra de que su mujer fuese abusada sexualmente. Mungere se quedó sola al frente de sus cuatro hijos. Tiempo más tarde, cuando comenzó a percibir que su salud declinaba, fue al hospital. La peor de las hipótesis posibles se hizo realidad: era portadora del VIH. A los pocos días su hermana se hizo el examen, que también le dio positivo. Sus hijos están al tanto de que tiene sida, ellos la ayudan cuando no tiene fuerzas. Selemani, el mayor, tiene 16 años y es el encargado de ir a buscarle los antirretrovirales al dispensario de la sección holandesa de Médicos Sin Fronteras. Ella tiene muchas esperanzas puestas en él, en que acabe los estudios y se haga cargo de sus hermanos cuando ella fallezca.

Jeanne Mukuninwa (20 años)
Relata la descripción del mes que pasó como esclava sexual de las milicias hutus del FDRL en la región de Shabunda:
“Seis soldados entraron a nuestra casa. A mi tío le cortaron los brazos y lo pusieron sobre un tronco como si estuviera crucificado. A mis hermanos los dejaron ir. Y a mí me llevaron con ellos. Me dejaban tirada fuera de la choza, a la intemperie, atada de pies y manos. No les importaba que lloviera, que hiciera frío, me violaban todos los días. Sólo uno de ellos tenía misericordia de mí y a veces me daba de comer un poco de harina de casava. Cuando vieron que me estaba por morir me cogieron de los brazos y me arrojaron junto al camino, aunque antes de eso me hicieron mucho daño”, explica.
El daño que le provocaron es el responsable de que lleve tres años en el hospital de Panzi, donde el doctor Mukwege y su equipo le han realizado cinco operaciones para tratar de reconstruirle los órganos genitales, pues antes de dejarla ir, los soldados se enseñaron con ella en una tortura que practican de forma habitual a las mujeres violadas: introducirles objetos punzantes en la vagina y recto.
“Unos hombres me llevaron a un dispensario y de allí me trajeron a Panzi. Vivo en una pensión. Vendo cosas en el mercado para ganar algo de dinero. Mi familia no sabe que estoy viva. Y prefiero que piensen que estoy muerta a que sepan lo que me ha pasado”.
A pesar de todo lo que cuenta, al encontrarse con sus amigas en el mercado, Jeanne sonríe y hace bromas. Lo mismo cuando vuelve al hospital y conversa con otras mujeres que esperan ser operadas, que han venido de buena parte de las provincias orientales del Congo. Es admirable la fuerza y ganas de vivir que tienen estas mujeres.

Jeannette Mabango (31 años)
A pocos días de haber abandonado el hospital en el que estuvo internada como consecuencia de un rebrote de malaria, ella se ve cansada y ausente por momentos, sin embargo cuenta su historia, porque como todas ellas, están de acuerdo en que el mundo sepa lo que esta sucediendo:
“Me casé a los 15 años. Mi marido era mayor que yo. Tuvimos tres hijos. Recuerdo que era domingo por la noche y que mi marido se encontraba ya en la cama cuando golpearon la puerta. Como pensé que se trataba de sus amigos, me acerqué y les dije que estaba durmiendo, pero los golpes continuaron”.Cuando le explicó a su marido lo que sucedía, éste se escondió debajo de la cama y le dijo que no abriera. Poco tiempo después escucharon que derribaban la puerta. “Ocho hombres, con las caras cubiertas, entraron a nuestra casa, sacaron a mi marido de debajo de la cama y le dijeron que si no les daba cien dólares nos iban a matar. Mi marido les explicó que eso es mucho dinero, que no lo gana trabajando en meses. Pero los hombres insistieron. Uno de ellos le preguntó quién era yo y él les dijo que su mujer. Pero el hombre le dijo que yo parecía su hija. Después, ese hombre me violó allí, delante de mi marido, delante de todos. Mi marido discutió con ellos, les dijo que se llevaran lo que quisieran. Hubo una pelea. Le pegaron un disparo en el pecho. El segundo hombre que me estaba violando me dijo que no llorara, que me quedara en silencio, pero yo no lo pude evitar. Entonces se levantó y me disparó en las piernas”.
Lo siguiente que recuerda es que se despertó en un hospital de Bukavu. Había perdido una de las piernas. Le preguntó al doctor por sus cuatro hijos, que también habían estado en la casa aquella terrible noche. El médico organizó para que los fueran a buscar al pueblo. “Mis hijos vinieron conmigo. Y el doctor me dio el dinero para alquilar una habitación en el barrio de Kadutu. Me daba miedo volver al pueblo. Además, sabía que la gente me iban a mirar mal después de lo que había pasado”. “De esto hace tres años. Estos hombres no sólo me violaron, me dejaron sin una pierna, sino que mataron a mi marido, que era mi sustento y el de mis hijos. Ahora mendigo en el mercado, hago lo que puedo para sacar adelante a los niños, pero no es fácil, me cuesta caminar y no tengo a nadie que me ayude”, termina Jeannette.

Nsimire Aimerida (18 años)
Nsimire no había cumplido los 13 años cuando la arrancaron de su casa durante la noche. Su madre, que también se llama Nsimire, y que tiene 37 años, recuerda lo sucedido: “Vivíamos en Kaniola, en un pueblo llamado Mwirama. Varios hombres entraron a nuestra casa al amanecer. A mí me ataron a un palo, me llevaron fuera y me violaron. Yo escuchaba gritos en el interior de la casa pero no sabía qué estaba pasando”.Antes de partir hacia la selva con los cuatro niños de la familia, los soldados prendieron fuego a la vivienda. El marido de Nsimire murió calcinado. “Cuando pude soltarme de las ataduras, ya poco quedaba de la casa. Cogí con todas mis fuerzas el cuerpo de mi esposo y lo saqué. Después caminé como pude, porque me habían pegado mucho en las piernas y en la espalda, en busca de ayuda”.Nsirime vagó por iglesias e instituciones públicas. Lo había perdido todo. Y no sabía si alguno de sus cuatro hijos seguía con vida aún. La respuesta le llegó un año más tarde, cuando el Ejército congoleño atacó el cuarte del FDRL liberando a la veintena de jóvenes que permanecían como esclavas, entre ellas su hija Nsimire, que entraba en el quinto mes de embarazo.
Nsimire (hija) cuenta:
“La noche en que nos secuestraron, los soldados primero le dispararon a mi padre cuando el trató de protegernos. Después, me usaron a mis hermanos y a mí para cargar hacia el cuartel las cosas de nuestra casa. En el camino los fueron matando uno a uno. Sólo yo sobreviví. En el campamento donde me tenían secuestrada como esclava, había unos 70 soldados y 20 chicas. Cocinaba, limpiaba y si lo que hacía no les gustaba, me pegaban. Los dos hombres que me habían sacado de mi casa abusaban de mí. Con respecto a las otras chicas que estaban ahí tenia muy buena relación, si no hubiese sido por ellas, me habría suicidado”.
“Ahora cuando veo a mi hija en lo unico que pienso es que quiero lo mejor para ella. Sacarla de aquí, de la pobreza, darle una vida mejor. No pienso en otra cosa”. El nombre de la pequeña es Asima, que significa: “Dios te ama”.

Vumilia Balangaliza Los rastros del horror que las mujeres violadas han vivido por las milicias hutus se descubren mucha veces en sus miradas profundas, ausentes por momentos.
En el caso de Vumilia, el legado de la barbarie, del odio, de la bestialidad, resulta mucho más evidente: habla, sosegada, dolida, perpleja, en esos brazos incompletos, anudados en los extremos, carentes de manos, con los que lucha por sacar adelante a sus hijos.
“Vivía con mi marido en Bunyakiri, el pueblo en el que nací. Él era comerciante y yo me dedicaba a cultivar la pacerla que teníamos. Una noche llegaron soldados hutus y me sacaron de mi casa, me arrastraron por la selva y me violaron, después sacaron sus machetes y me cortaron los brazos, no sé por qué y todos los días me lo pregunto”. “Si pudiera tener prótesis para los brazos, mi vida sería distinta. Podría trabajar, podría cuidar mejor de mis hijos"A diferencia de otras mujeres, tuvo la suerte de que su marido no la abandonara. Él permaneció a su lado. Eso sí, como muchos otros desplazados por la guerra, carece de empleo. Sobreviven gracias a los escasos francos que ella consigue mendigando.
agrega Vilmia.

Leer más testimonios:

martes, 16 de diciembre de 2008

The Greatest Test Silence: Rape In The Congo

Descubrí este documental por pura casualidad. Una noche pasando los canales de la tv, buscaba cualquier programa que me sirviera mientras me daba sueño, pero por lo contrario, encontré en HBO (uno de mis canales preferidos para documentales) algo que me quitó las pocas ganas que tenía de dormir y esa noche tuve un “gran descubrimiento”. Al principio pensé que era un documental más sobre la hambruna en África, pero al cabo de unos minutos me dí cuenta que se trataba de las mujeres violadas en Congo.

Se llama: "The Greatest Test Silence: Rape In The Congo" y las protagonistas son cientos de mujeres y niñas que han sido secuestradas, torturadas y violadas en Congo. Relatan los testimonios de algunas de las víctimas -entre lagrimas- sobre la pesadilla que vivieron y cómo entre ellas mismas, han creado centros de apoyo. También hay algunas entrevistas a los agresores, la mayoría del ejército congoleño o la milicia extranjera y es increíble el tono de frialdad y tranquilidad en el que responden "que no les importa hacer lo que hacen."

Como mujer y ser humano sentí muchísima tristeza y dolor, y todavía sigo tratando de entender qué tienen en la cabeza esos hombres, pero después de ver tanta atrocidad no deje de preguntarme ¿Cómo existen “seres humanos” tan inhumanos? y estoy segura que es la misma incógnita que cualquier persona puede hacerse después de verlo. Desde esa noche cree este blog para las Mujeres del Congo.

Les comparto el tráiler y espero que tengan la oportunidad de ver el documental completo!


Coordenadas:
Nombre: The Greatest Test Silence: Rape In The Congo Censura: C
Año de Producción: 2007
País de Origen: EUA
Género: Documental
Duración: 76
Dirección: Lisa F. Jackson

lunes, 15 de diciembre de 2008

Siendo voz ante la Indiferencia



Desde la primera vez que escuché sobre las cientos y cientos de Mujeres del Congo que han sido y están siendo victimas de violaciones en el Congo, no he dejado de pensar en ello.

Estas mujeres no sólo son violadas por un hombre; son violadas por soldados portadores del sida, delante de sus familias y son testigos de una muerte violenta de sus esposos e hijos. Niñas menores de cinco años y mujeres mayores de ochenta que quedan con secuelas físicas y psicológicas inimaginables, con sus organos reproductores destruidos como consecuencia de la brutalidad de las violaciones y los objetos que sus agresores les introducen. Eso, si  logran escapar de ser mutiladas y/o asesinadas.

Sabemos que la mujer es la base de la sociedad y en la guerra civil de Congo ellas son las más afectadas, pues la milicia es consiente de al atacar a la mujer, ataca a la sociedad y por eso utilizan la violación como un arma de guerra, como una forma de terrorismo para expulsar a la gente de sus pueblos y tener el control de las tierras.

El tema me indigna por ser mujer, madre e hija, pero me impresiona aun más que casi no se habla del tema, realmente hay un vacío de información sobre lo que está sucediendo con las Mujeres del Congo. La indiferencia de la comunidad internacional, los gobiernos y medios de comunicación me deja perpleja.

Creo firmemente, como periodista y como mujer, que hablar del tema, correr la voz y difundir lo que sepamos al respecto, sin duda es una forma de poner a estas victimas en el punto de la mira y puede ser la manera que tenemos para ayudarlas. Por eso a partir de hoy (15/12/08) dedico este espacio para hablar sobre las Mujeres del Congo y todo lo que las rodea, para que la gente se informe sobre este crimen, que no solo es un problema de las Mujeres de Congo, si no de el mundo entero.